Hace aproximadamente 2008 años, nació el personaje más importante de la historia: Jesucristo. Es incuestionable su influencia y su liderazgo a nivel moral durante muchos siglos en la cultura occidental.Al margen del sentido religioso, que es muy fuerte en estas fechas, es un hecho que muchas familias, tras largos meses distanciadas, se vuelven a reunir, al calor de la lumbre del hogar.
Es ahora un buen momento para olvidar viejas rencillas y desterrar cualquier atisbo de rencor que persista en nuestro corazón. Los enemigos irreconciliables en algún momento han de volverse a dar la mano. Los rivales políticos también tienen que caminar juntos para aunar esfuerzos en temas importantes (terrorismo, economía, inmigración...). No se puede vivir odiando, pues de esa manera pasaríamos nuestros días y nuestras noches con gran amargura y tristeza.Que nos resbalen la envidia, el rencor o las ganas de vengarse de otras personas. Hay que sembrar cosas positivas, buscar amistad, entendimiento, diálogo, buen rollo... Hemos de compartir nuestra alegría y nuestros buenos momentos con los demás y juntos también las penas son menores.
Hoy, desde mi casa, quisiera desear de todo corazón a todos los seres humanos una Feliz Navidad.
Muchas personas nos han insultado, nos han humillado o nos han hecho sufrir de cualquier otra manera, pero ¿quién nos anima a que les paguemos también nosotros con la misma moneda? No hemos de inventar enemigos de barro, para machacarlos y satisfacer nuestro ego o subir nuestra autoestima. Ese no es el camino. Ya lo dijo Gandhi: "Ojo por ojo y todo el mundo quedará ciego".
Y es que a escala planetaria, aún persisten las represalias, las sanciones económicas, los embargos, los boicots, la guerra preventiva, al igual que tantas y tantas formas de violencia.
A ver si entre todos hacemos un mundo más humano y más solidario, en el que vayan desapareciendo las injusticias, que hacen muy difícil la paz en el mundo. Todo el planeta necesita que el Espíritu de la Navidad, que nace estos días, persista todo el año.
Muchas personas nos han insultado, nos han humillado o nos han hecho sufrir de cualquier otra manera, pero ¿quién nos anima a que les paguemos también nosotros con la misma moneda? No hemos de inventar enemigos de barro, para machacarlos y satisfacer nuestro ego o subir nuestra autoestima. Ese no es el camino. Ya lo dijo Gandhi: "Ojo por ojo y todo el mundo quedará ciego".
Y es que a escala planetaria, aún persisten las represalias, las sanciones económicas, los embargos, los boicots, la guerra preventiva, al igual que tantas y tantas formas de violencia.
A ver si entre todos hacemos un mundo más humano y más solidario, en el que vayan desapareciendo las injusticias, que hacen muy difícil la paz en el mundo. Todo el planeta necesita que el Espíritu de la Navidad, que nace estos días, persista todo el año.

4 COMENTARIOS. GRACIAS POR OPINAR.:
Yo también creo que lo mejor es dejar que nos resbale todo lo negativo que nos llegue, y tratar de ser positivos y mirar hacia delante con alegría y esperanza.
Cada persona va escogiendo su propio camino. Unos prefieren la envidia o el rencor, mientras que otros eligen caminar en paz consigo mismos y con los demás. Personalmente, considero que la segunda opción es mucho más agradable. Los que escogen la primera opción podrían tratar de darse una oportunidad a sí mismos y probar la segunda; seguro que se les iluminaría la vida y serían más felices.
De una forma u otra, tarde o temprano se recoge lo que se ha sembrado, y estoy segura de que tú siempre cosecharás cosas buenas ;-)
Feliz Navidad, Juanma, y a todos los lectores de tu blog!
Silvia. Creo que el camino lo elegimos nosotros y pienso del mismo modo que tú en el sentido de que todo lo que hagamos de positivo con los demás nos repercutirá de una u otra manera. Es más conveniente hacer el bien y no juzgar a los demás, ni guardar rencor hacia los que nos han hecho daño. Un beso muy fuerte desde Valladolid.
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