Según la R.A.E. (Real Academia Española de la Lengua), la avaricia es el afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas.
Creo que en la sociedad actual cada vez se dan más actitudes de avaricia por parte de muchas personas, que son capaces de cualquier cosa por dinero. Hay mucha gente agarrada, rácana, pesetera, tacaña, de
Muchos empresarios son capaces de empeorar las condiciones de sus trabajadores, reducir drásticamente las plantillas o contratar mano de obra ultrabarata con tal de seguir obteniendo suculentos dividendos. Pero, como dice el refrán: “la avaricia rompe el saco” y muchos de ellos se han visto de la noche a la mañana en la ruina.
En nuestro entorno, la actitud de la banca también es ciertamente avariciosa, pues siempre han tenido ganancias y ahora en plena crisis global provocada por la especulación financiera y la burbuja inmobiliaria, son los que más ayudas reciben por parte de los gobiernos. Los ciudadanos corrientes, eternos sufridores, tenemos que soportar comisiones abusivas y decisiones muy poco solidarias por parte del sector bancario. Apenas se nos conceden hipotecas. Las que se dan excepcionalmente a personas con trabajo estable, tienen unas condiciones indignantes. Mientras baja el euribor, ellos aumentan el diferencial, pues no quieren dejar de obtener beneficios. No me extraña que aumenten los morosos y que los embargos estén a la orden del día. Éstos muchas veces se producen por decisiones judiciales rápidas, que no tienen en cuenta las condiciones personales de cada uno.
Muchos padres divorciados se ven obligados a pasarle a su ex-mujer pensiones totalmente desproporcionadas que les conducen incluso a la indigencia por no poder hacer frente a ellas. Pero…, ¿se le puede exigir a alguien pagar lo que no tiene? (…)
La oleada de despidos ha dejado sin trabajo a millones de personas. El paro es el auténtico drama que nos describen cada día los medios de comunicación. Vivimos una mala época para las personas desfavorecidas, pues queda poco margen para la generosidad.
Me preocupa enormemente que muchos de nuestros representantes han utilizado sus cargos públicos para lucrarse con la mayor impunidad y
Lejos queda la imagen del Dioni, que se convirtió en héroe nacional por fugarse a Brasil con el dinero de un furgón blindado. Conocidos fueron los casos de Mario Conde o de Roldán, que dieron con sus huesos en la cárcel por temas relacionados con la corrupción. Otros han tenido más suerte y se han burlado de todos, incluso de los jueces y ahora disfrutan en un yate en cualquier paraíso fiscal con chalets de lujo repletos de joyas. Ahora suenan nombres como Correa y destacados políticos que según parece se han metido en el bolsillo dinero que no les pertenecía. Siempre ha habido personas avaras que se han guardado todo lo que han pillado “pa la saca”.
La avaricia, se ha considerado desde la moral tradicional como uno de los siete pecados capitales, junto con la lujuria, la gula, la pereza, la ira, la envidia y la soberbia. Éstos, según la iglesia católica se contraponen con otras siete virtudes: la generosidad, la castidad, la templanza, la diligencia, la paciencia, la caridad y la humildad. El décimo mandamiento nos dice: “no codiciarás los bienes ajenos”.
Pero yo me pregunto…,
La mitología nos pone en el rey Midas un ejemplo de avaricia, pues los dioses le concedieron que se convirtiera en oro todo lo que tocara. Pero como llegó a una situación en que hasta la comida se transformaba en ese preciado metal, se dio cuenta que era esclavo de sus riquezas. Volvió a pedir ser libre y de esa manera vivió de una manera humilde, pero feliz, el resto de sus días.
En la obra de teatro El avaro, de Molière (1622 - 1673), el personaje principal es Harpagon, y está dominado por la avaricia. Su dinero es lo mas importante para él y lo prefiere antes que a sus propios hijos.
La gallina de los huevos de oro es una fábula de Esopo en la que el propietario de esa gallina decide matarla con el fin de obtener una mina de oro en su interior, pero por su ambición lo pierde todo.
Hay múltiples citas de personajes célebres que hablan de la avaricia:
“¿Quieres ser rico? Pues no te afanes en aumentar tus bienes, sino en disminuir tu codicia”. Epicuro (341 a.C - 270 a.C.).
“La avaricia pervierte la fidelidad, la honestidad y todas las demás virtudes”. Salustio (86 a.C - 34 a.C).
“El pobre carece de muchas cosas; el avaro de todo”. Lucio Anneo Séneca (4 a.C. - 65).
“La bebida apaga la sed, la comida satisface el hambre; pero el oro y la plata no sacian nunca la avaricia”. Plutarco (¿50? - 120).
“La avaricia y la arrogancia son los principales vicios de los poderosos”. Tácito (55 - 120).
“Es una gran locura la de vivir pobre para morir rico”. Juvenal (siglos I y II d.C.).
“¿Qué es la avaricia? Es un continuo vivir en la pobreza por miedo a ser pobre”. San Bernardo (1090-1153).
“La avaricia es de naturaleza tan ruin y perversa que nunca consigue calmar su afán: después de comer tiene más hambre”. Dante Alighieri (1265 - 1321).
“La avaricia lo pierde todo por quererlo todo”.
“El amor, ordinariamente, es expulsado de su lugar por la avaricia”. Stendhal (1783 - 1842).
“En la tierra hay suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no tanto como para satisfacer la avaricia de algunos”. Mahatma Gandhi (1869 - 1948).
“La avaricia es un pozo sin fondo que agota a la persona en un esfuerzo interminable por satisfacer sus necesidades, sin llegar nunca a conseguirlo”. Erich Fromm (1900 - 1980).
Richard Easterlin (economista norteamericano) afirma que una vez cubiertas las necesidades básicas de una población, el incremento en los ingresos no genera un aumento proporcional en el nivel de felicidad del grupo en cuestión.
Por suerte, aún muchos seres humanos no basan su vida en cosas materiales, sino que tienen otras inquietudes más espirituales y comparten de manera solidaria su tiempo y sus posesiones con los demás. Es bueno buscar la amistad, el amor, la libertad… pues son gratis.
Propongo que las personas seamos más generosas y que no ambicionemos demasiadas riquezas, pues eso nos aleja de la felicidad. Si un amigo nos debe algo, y no se encuentra en condiciones de pagar nuestra deuda, es mucho más humano reclamársela en otro momento o incluso perdonársela. Siempre habrá personas desprendidas que prefieran conservar un amigo antes que un puñado de billetes.


3 COMENTARIOS. GRACIAS POR OPINAR.:
Lo malo de la avaricia de la oligarquia financiera que nos domina es que su avaricia no rompe su saco, rompe el de los que son tambien las victimas de su explotación. Lo que tambien esta claro es que esa supuestas victimas que tragan con este sistema son a su vez verdugos de los que tenemos dignidad y nos rebelamos contra el tinglado de la falsa democracia en la que algunos creen vivir.
Lo cierto es que si todos nos conformaramos más con lo que tenemos viviríamos probablemente mejor, la avaricia es la peor parte de la ambición, porque tener ambición es bueno, pero avaricia es muy malo.
Un saludo
Si de todos los aspectos de la vida nos fijamos únicamente en lo que deseamos y no poseemos, el día a día se convierte en un agujero negro. Es más positivo valorar lo que se tiene y tratar de mejorar dentro de nuestras posibilidades, sin tener demasiado apego al dinero, pues aunque ayuda a vivir más cómodamente, no tiene por qué ser el mejor camino hacia la felicidad.
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