Es evidente que todos los seres humanos necesitamos algo de dinero para satisfacer nuestras necesidades más básicas: comida, vestido y alojamiento. También es necesario para utilizarlo en momentos de ocio, siempre que se haga de forma racional, como viajar o para acudir a eventos culturales como, por ejemplo, ir a una sala de proyección para ver una película. Aunque, la verdad es que los espectáculos como el cine o el teatro tienen un precio prohibitivo para algunas personas.
El problema surge cuando el dinero se tiene en abundancia y se derrocha en el juego o se utiliza para obtener gran cantidad de alcohol, tabaco u otras drogas. O se emplea en la prostitución o en conducir a altas velocidades jugando con la vida de los demás.
También hay personas que en épocas de rebajas como la que estamos viviendo estos días, se gastan hasta lo que no tienen. Y es que son compradores compulsivos y sólo encuentran satisfacción haciendo que su tarjeta bancaria eche humo. Quieren sentirse Pretty Woman y entrar en un centro comercial y salir con un montón de bolsas llenas de trajes, vestidos, zapatos, etc. Del mismo modo muchos hombres, quisieran conducir un coche de lujo o comprarse un reloj de oro para impresionar a sus vecinos. La cuestión es consumir, aunque no lo necesitemos, aunque luego no lleguemos a fin de mes, aunque de puertas a dentro pasemos necesidad.
En esta sociedad opulenta y consumista, nos hemos creado una serie de necesidades que antes no existían: teléfono móvil, televisión de plasma, ordenadores portátiles, aire acondicionado, productos milagro, etc.
La sociedad española de los últimas décadas ha sido una sociedad consumista, debido a que durante muchos años ha ido ampliándose la clase media de nuestro país, mejorando el nivel de vida y el bienestar de las personas, gracias a la educación y al esfuerzo de varias generaciones de ciudadanos.
Los precios de la viviendas estaban inflados, pero se seguían vendiendo pisos como rosquillas, aunque los compradores firmaran una elevadísima hipoteca a 30, 40 años o más (una cadena perpetua voluntaria que nos ataba a los bancos de por vida).
Pero con la actual crisis, es necesario que nos apretemos el cinturón y renunciemos a gran parte de nuestros privilegios. Eso ha generado un gran descontento social y han surgido nuevas bolsas del pobreza en las ciudades. Las personas que no tienen empleo, que son más de cuatro millones, (cerca del 20 % de la población activa) ven extraordinariamente mermados sus ingresos y dependen totalmente de las ayudas estatales para cubrir sus necesidades. En muchos casos se ven abocados a la mendicidad y a vivir debajo de un puente (como el de la foto).
Pero para otras personas, no ha habido crisis y aún siguen con su elevado tren de vida. Se siguen comprando mansiones, joyas o vehículos de lujo. Yo propongo que los que tienen mucho, hagan lo posible por crear más puestos de trabajo, pues no se trata de dar limosnas, sino un empleo digno para que todos puedan honradamente conseguir su jornal.
Hoy mismo, ha habido gente que ha llegado a pagar hasta 100.000 dólares por una entrada para el funeral del cantante Michael Jackson: algo totalmente desmesurado. Y es que con el Rey del Pop han hecho hasta de su muerte un espectáculo mediático.
Me parece insultante que el Real Madrid, en plena época de crisis, se gaste tantísimo dinero en fichajes. Por Cristiano Ronaldo fueron 94 millones de euros. ¿A donde vamos a ir a parar? ¿A cuántas personas se les podrían dar trabajo invirtiendo bien ese dinero? ¿A cuántos niños se les podría facilitar el acceso a hospitales y escuelas?
Es necesario un esfuerzo de todos, que se pongan de acuerdo los partidos políticos, empresarios y sindicatos para salir de esta situación, en la que el dinero está peor repartido que nunca.
Para mí el dinero carece de valor cuando ya se han cubierto las necesidades básicas de las personas y se emplea para lujos. A partir de aquí, creo que es uno de los principales motivos por los que surgen los conflictos a todos los niveles.
Si alguna vez nos vemos pobres y arruinados, pensemos que es algo temporal, obstáculos que hay que superar, pero impidamos que la escasez monetaria altere nuestra felicidad. En esta sociedad nos hemos acostumbrado a poner precio a todo, pero considero que lo mejor de la vida no se puede comprar ni vender. Yo al menos no me vendo, ni comprometo mis ideas y mi libertad por un puñado de euros. Por eso este blog no tiene publicidad. Creo que el dinero es algo virtual, que tiene un valor que no existe y prefiero a las personas llenas de vida en lugar de las que están repletas de dinero (que son las más pobres e infelices).
El problema surge cuando el dinero se tiene en abundancia y se derrocha en el juego o se utiliza para obtener gran cantidad de alcohol, tabaco u otras drogas. O se emplea en la prostitución o en conducir a altas velocidades jugando con la vida de los demás.
También hay personas que en épocas de rebajas como la que estamos viviendo estos días, se gastan hasta lo que no tienen. Y es que son compradores compulsivos y sólo encuentran satisfacción haciendo que su tarjeta bancaria eche humo. Quieren sentirse Pretty Woman y entrar en un centro comercial y salir con un montón de bolsas llenas de trajes, vestidos, zapatos, etc. Del mismo modo muchos hombres, quisieran conducir un coche de lujo o comprarse un reloj de oro para impresionar a sus vecinos. La cuestión es consumir, aunque no lo necesitemos, aunque luego no lleguemos a fin de mes, aunque de puertas a dentro pasemos necesidad.
En esta sociedad opulenta y consumista, nos hemos creado una serie de necesidades que antes no existían: teléfono móvil, televisión de plasma, ordenadores portátiles, aire acondicionado, productos milagro, etc.
La sociedad española de los últimas décadas ha sido una sociedad consumista, debido a que durante muchos años ha ido ampliándose la clase media de nuestro país, mejorando el nivel de vida y el bienestar de las personas, gracias a la educación y al esfuerzo de varias generaciones de ciudadanos.
Los precios de la viviendas estaban inflados, pero se seguían vendiendo pisos como rosquillas, aunque los compradores firmaran una elevadísima hipoteca a 30, 40 años o más (una cadena perpetua voluntaria que nos ataba a los bancos de por vida).
Pero con la actual crisis, es necesario que nos apretemos el cinturón y renunciemos a gran parte de nuestros privilegios. Eso ha generado un gran descontento social y han surgido nuevas bolsas del pobreza en las ciudades. Las personas que no tienen empleo, que son más de cuatro millones, (cerca del 20 % de la población activa) ven extraordinariamente mermados sus ingresos y dependen totalmente de las ayudas estatales para cubrir sus necesidades. En muchos casos se ven abocados a la mendicidad y a vivir debajo de un puente (como el de la foto).
Pero para otras personas, no ha habido crisis y aún siguen con su elevado tren de vida. Se siguen comprando mansiones, joyas o vehículos de lujo. Yo propongo que los que tienen mucho, hagan lo posible por crear más puestos de trabajo, pues no se trata de dar limosnas, sino un empleo digno para que todos puedan honradamente conseguir su jornal.
Hoy mismo, ha habido gente que ha llegado a pagar hasta 100.000 dólares por una entrada para el funeral del cantante Michael Jackson: algo totalmente desmesurado. Y es que con el Rey del Pop han hecho hasta de su muerte un espectáculo mediático.
Me parece insultante que el Real Madrid, en plena época de crisis, se gaste tantísimo dinero en fichajes. Por Cristiano Ronaldo fueron 94 millones de euros. ¿A donde vamos a ir a parar? ¿A cuántas personas se les podrían dar trabajo invirtiendo bien ese dinero? ¿A cuántos niños se les podría facilitar el acceso a hospitales y escuelas?
Es necesario un esfuerzo de todos, que se pongan de acuerdo los partidos políticos, empresarios y sindicatos para salir de esta situación, en la que el dinero está peor repartido que nunca.
Para mí el dinero carece de valor cuando ya se han cubierto las necesidades básicas de las personas y se emplea para lujos. A partir de aquí, creo que es uno de los principales motivos por los que surgen los conflictos a todos los niveles.
Si alguna vez nos vemos pobres y arruinados, pensemos que es algo temporal, obstáculos que hay que superar, pero impidamos que la escasez monetaria altere nuestra felicidad. En esta sociedad nos hemos acostumbrado a poner precio a todo, pero considero que lo mejor de la vida no se puede comprar ni vender. Yo al menos no me vendo, ni comprometo mis ideas y mi libertad por un puñado de euros. Por eso este blog no tiene publicidad. Creo que el dinero es algo virtual, que tiene un valor que no existe y prefiero a las personas llenas de vida en lugar de las que están repletas de dinero (que son las más pobres e infelices).

1 COMENTARIOS. GRACIAS POR OPINAR.:
La sociedad no nos impone nada malo, lo malo nos lo impone el sistema. La sociedad de hecho ha desaparecido como positividad, hay clases sociales, y la clase social dominante nos impone su visión interesada del mundo.Lo que llamamos sociedad es gente. Yo cada vez que escucho lo de las demandas sociales me asombro¿acaso quiere la sociedad el mal acceso a la vivienda?¿que se financie a los bancos y se abandone a los empobrecidos?Por eso la gente de izquierdas hablamos de el pueblo como referente, ese pueblo que esta integrado por las personas corrientes que son humilladas cada dia por los detentadores de los medios de producción y que confundidos hasta la tragedia por los medios de alienación del capitalismo llegan a votar a sus verdugos.
Nacho.
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