martes, 30 de octubre de 2012

DE MAL EN PEOR


No quería volver a escribir aquí, pero tal y cómo está ahora la situación no me ha quedado más remedio que volver a hacerlo.
Estamos en 2012. España está viviendo una crisis económica muy acusada debido a la deuda soberana de nuestro país. Necesitamos pagar un precio altísimo por financiarnos (casi al 7% de interés) y la Prima de Riesgo ha llegado a estar por encima de los 600 puntos básicos. El país necesita que le echen una mano, pero no al cuello (que es lo que ha ocurrido con los sucesivos rescates a Grecia, Portugal e Irlanda, pues allí cada vez están peor y la gente es cada vez más pobre).
Si para seguir en el Euro, que es un club totalmente insolidario y elitista, hay que cumplir unas condiciones imposibles, ¿no sería mejor plantearnos una retirada a tiempo?
Hace unos meses se anunció que iba a haber un rescate bancario con unas condiciones muy ventajosas para nuestro país y que eso no iba a traer consigo más sacrificios (nada más lejos de la realidad, pues la población cada día se va empobreciendo más). Hace poco se ha sabido (por la intransigente postura de Alemania y otros países de la triple A) que no va a ser posible una recapitalización directa de la banca, con lo cual lo que se ponga para reflotar a los bancos pasará directamente a engrosar la deuda pública, con lo cual la tendremos que pagar todos los españolitos de a pie.
En esta bitácora he criticado duramente las primeras medidas que se tomaron tardíamente desde el gobierno de Zapatero contra la crisis, que ya provocaron más paro y más recesión.
El Partido Popular llegó al gobierno a finales del año pasado con un programa electoral en el que la promesa principal era sacarnos de la crisis, bajar los impuestos y sobre todo crear empleo. A la hora de la verdad, casi un año después, un gran sector de la población nos sentimos engañados y defraudados. Hay un descontento generalizado de la sociedad, pues hay más paro y más pobreza que antes y no se vislumbra la luz al final del túnel. Se ha bajado el sueldo a los empleados públicos y con la reforma laboral, se han empeorado las condiciones laborales de los trabajadores de este país, pues se dan muchas facilidades a las empresas para poder despedir a sus trabajadores, en lugar de incentivar la contratación.
Se ha subido el IRPF, el IVA y los impuestos indirectos. Por estas razones, el consumo está totalmente retraído y no hay perspectivas de que mejore. De todas formas, si a un trabajador le despiden o le bajan reiteradamente el sueldo cada vez consumirá menos, con lo cual la economía difícilmente se recuperará. La brecha entre ricos y pobres es cada vez más gigante y eso crea una gran conflictividad social.
Se ha concedido una amnistía fiscal para que salgan a la luz capitales no declarados y se ha puesto mucho dinero público para reflotar bancos (y cajas de ahorros) hundidos, cuya gestión ha sido puesta muchas veces en entredicho y en la que grandes directivos han saltado por la borda con prejubilaciones multimillonarias.
Otro de los graves errores, a mi entender, es hacer muchísimos ajustes y recortes en dos pilares básicos del estado del bienestar: la educación y la sanidad. Eso hace pensar que hay quién pretende que sólo puedan acceder a estos servicios las personas de mayor poder adquisitivo, en lugar de una accesibilidad universal, tal y como se garantiza en la Constitución. 
Sin embargo, salvo contadas y honrosas excepciones (con movimientos de ciudadanos como el 15-M o el 25-S), la gente aún parece que no ha reaccionado. Las organizaciones sindicales no viven su mejor momento, pero de ellas surgen multitud de iniciativas para tratar de enderezar la actitud errática e improvisada del gobierno. Los medios de comunicación no reflejan con precisión la realidad y la radiotelevisión pública no es ni una caricatura de lo que fue en otros tiempos (pues ha habido una purga de profesionales críticos).
Hemos perdido ya la cuenta de los casos de corrupción que han quedado impunes y que han mermado la escasa credibilidad que aún tenían los políticos españoles. La Justicia en España no ha dado la talla, o mejor dicho, bajo mi punto de vista, no han sabido estar a la altura los órganos de gobierno de los Jueces cargándose por ejemplo al Juez Garzón o dejando irse de rositas a Camps (que no se ha vuelto a saber nada de él). El penúltimo presidente del Consejo General de Poder Judicial utilizó supuestamente de dinero público para sus viajecitos personales. Sea lo que sea, parece que no le van a juzgar, ni mucho menos sancionar o hacerle devolver el dinero robado.
En fin, que tenemos el país que nos merecemos.

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