miércoles, 31 de octubre de 2012

¿SIRVE DE ALGO PROTESTAR?


En mi opinión SI que sirve protestar, por las razones que expongo a continuación.
Actualmente vivimos en nuestro país una época convulsa en la que los cambios económicos están marcando nuestras vidas. No es casualidad que en las encuestas del CIS aparezca entre los principales problemas de los españoles, la clase política. Pues mientras unos ciudadanos han sufrido duras subidas de impuestos, han perdido derechos, les han bajado el sueldo, o han perdido su vivienda o su puesto de trabajo con la crisis, otros siguen con sus privilegios y su alto nivel de vida. Los políticos viven rodeados de altos cargos y personas elegidas “a dedo” que, sin haber superado una dura oposición, cobran cantidades desorbitadas. Si ellos pregonan austeridad, deberían ser los primeros en predicar con el ejemplo, pues la mayoría de estos personajes (que han sido elegidos por el pueblo para que nos representen) cobran en complementos más del doble que cualquier trabajador de una empresa o de la administración.
No tengo nada en contra de la Casa Real ni tampoco en contra de la Iglesia Católica, pero estas instituciones prácticamente no han sufrido recortes en sus presupuestos, a pesar de la crisis. 
Los ciudadanos vemos con impotencia como, por mandato de los “mercados” (o mejor dicho, de las instituciones que defienden a los ricos = Banco Central Europeo, FMI, Agencias de Calificación, Especuladores...), se restringen derechos a los asalariados o se desmantela el Estado del Bienestar que tantos años ha costando construirlo (servicios públicos, sanidad, educación, derechos laborales, etc.). En lugar de perseguir el fraude, se da amnistía fiscal para el que llevaba varios años blanqueando dinero. (Demasiado chorizo para tan poco pan).
El gobierno actual, con su mayoría absoluta, parece que tiene carta blanca para legislar en contra del ciudadano y del sentido común. Es capaz de tirar su programa electoral a la basura y venderse al mejor postor modificando las leyes para favorecer al poderoso (como por ejemplo con Eurovegas). ¿A quién engañáis? ¿Para quién gobernáis?, ¿para los ciudadanos o para el capital?
Se está ayudando a los bancos (que son empresas privadas) con dinero del contribuyente, mientras que van creando un gran stock de pisos vacíos que se han acumulado con el desahucio de miles de familias. No me extraña que España sea uno de los países europeos con mayor desigualdad social y que con los ajustes, la fractura sea cada día mayor.
Y es que, durante años, las entidades bancarias se han estado lucrando, dando hipotecas a diestro y siniestro y vendiendo productos especulativos como las Participaciones Preferentes, jugando con los ahorros de modestas familias. Muchos de estos bancos o cajas de ahorros han absorbido a otras y miles de empleados se han ido al paro. A poco que se ha puesto complicado el asunto, muchos directivos se han prejubilado con sueldos multimillonarios. Eso contrasta mucho con el aumento generalizado de la edad de jubilación para todos los asalariados.
¡Basta ya de rescatar a bancos! Hay que rescatar a todas esas personas que por este invento de la crisis han perdido todo lo que tenían y honradamente se habían ganado. Se habla mucho de un rescate al país, pero poco de dejar a los ciudadanos que expresen su opinión en un referéndum sobre la deuda. Hace falta una verdadera democracia económica en la que se busque por encima de todo el interés general de las personas.
Ha habido últimamente muchos casos de corrupción (que salpican desde los partidos políticos convencionales hasta las más altas instancias), pero es cierto que han sido pocos los condenados. Además a la persona que destapó el caso Gürtel, se le apartó deliberadamente de sus funciones en la Audiencia Nacional. Ya lo decía una pancarta de una manifestación: “El mundo al revés, ladrones y corruptos juzgan al juez”.
Habría que depurar responsabilidades y juzgar y condenar a los verdaderos culpables de la situación crítica que vive el país, que se han ido con el bolsillo lleno a cualquier paraíso fiscal.
A mí me da la sensación que se trata de manipular y dirigir la opinión de la gente mediante un férreo control de los medios de comunicación, de hecho ha habido una limpieza de profesionales críticos en la radiotelevisión pública. En este estado de falsedad, ¿la democracia dónde está? No interesan ciudadanos críticos que puedan cuestionar los errores de los políticos, tal vez prefieran personas con la conciencia adormecida o aborregada que sólo salen a la calle para celebrar las victorias de su equipo o de la selección española de fútbol, pero que nunca denunciarán las injusticias sociales que se producen cada día en nuestros pueblos y ciudades.
En todo este panorama de recortes hacia la ciudadanía, ¿debemos permanecer indiferentes ante todo lo que está ocurriendo?
El desempleo es el gran drama de esta sociedad, en la que vamos camino de una tasa del 25% y llegando casi el 6º millón de personas desempleadas. ¿Hace falta que todos desempleados que están en edad de trabajar, salgan a la calle y reclamen su derecho constitucional a ocupar un puesto de trabajo para poder sacar adelante a sus familias?
Creo que las organizaciones independientes de ciudadanos indignados como el 15-M o la que organizó la protesta frente al congreso de los diputados el 25 de septiembre y siguientes, son como la conciencia de la sociedad. Muchos empleados públicos (administrativos, bomberos, profesores, personal sanitario, etc.), enfadados por la campaña de desprestigio que los políticos les han infringido, se manifiestan cada semana frente a su lugar de trabajo protestando por los recortes y la supresión de la paga extra de navidad, días de descanso y por el aumento de horarios (que dificulta aún más la conciliación laboral y familiar).
El presidente Rajoy hace unas semanas elogiaba a la mayoría silenciosa de ciudadanos que no se manifiestan, pues de esa manera contribuyen mejor a salir de la crisis. Pero usted ya sabe señor presidente que no siempre habrá un partido de fútbol o la reclamación de independencia de algún territorio que haga desviar la atención de los telespectadores. Cuando el nivel de vida sea tan bajo como el de hace más de un siglo, todas las miradas irán hacia personas como usted que nos han hecho navegar en la dirección equivocada. El que se siente engañado e impotente por soportar que le tomen el pelo y le humillen todos los días, tiene derecho a reclamar y a quejarse, faltaría más. 
Está claro que si se siguen empeorando las condiciones laborales, facilitando el despido, se sigue bajando el sueldo de los empleados públicos... el consumo y la recaudación va a seguir cayendo y eso seguirán generando más paro y más pobreza. Las pequeñas y medianas empresas necesitan que se les eche una mano, pero no precisamente al cuello. Eso lo sabe hasta Rita, no hace falta ser un economista de la City para darse cuenta. 
Por suerte, hay muchas personas que están concienciadas que hay que defender esos derechos nuestros que se daban por supuestos, pero que ahora nos los quieren robar. Aunque no tengo mucho tiempo para acudir a concentraciones y a manifestaciones, desde este modesto lugar en la red que es Radiografía del día a día, intento alzar mi voz contra estas injusticias. Siempre he mostrado mi apoyo a la escuela pública y a todo lo “público”, es decir: del pueblo (como la sanidad pública, bibliotecas públicas, transporte público, red pública de ferrocarriles, etc.)
El señor Wert, ministro de educación, está siendo objeto de protestas por muchos ciudadanos por el controvertido proyecto de Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa, que viene precedido por unos recortes abismales de los presupuestos en educación. Las tasas universitarias se elevan tanto que prácticamente expulsan al hijo del obrero de la educación superior.
Pido que se crea más en los ciudadanos y se les exija a los políticos que hagan bien su trabajo, pues para eso les elegimos democráticamente y les pagamos entre todos.
El panorama no es muy esperanzador, pues la mayoría parece que aún tiene confianza en que este equipo de gobierno que rige nuestros destinos, va a ser capaz de enderezar el rumbo del país y sacarnos de la crisis. De hecho en las elecciones autonómicas de Galicia el PP revalidó y aumentó su mayoría absoluta en esa comunidad.
Los ciudadanos tenemos que volver a tomar las riendas de hacia donde queremos avanzar como sociedad, pues ahora estamos en una encrucijada y todos somos responsables del camino que elijamos. Estamos obligados a darle a nuestros hijos un futuro mejor.

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