martes, 15 de enero de 2013

¿QUÉ SE PUEDE ESPERAR DE 2013?


Ante todo quiero expresar mis mejores deseos para las personas que leen este blog (si es que hay alguna). Ojalá que en este nuevo año se cumplan vuestros mejores deseos. Qué no os falte la salud, el trabajo en estos momentos de crisis y, por supuesto, que tengáis mucho amor, pues es la energía que mueve el mundo.
El año 2013 ha sido designado Año Internacional de la Quinua, que es una especie de cereal (o pseudocereal) que se cultiva en América Latina, especialmente en Bolivia.
También han decidido en la ONU, que 2013 sea el Año Internacional de la Cooperación en la esfera del Agua. Parece ser que en los próximos años se va a prestar mucha atención al tema del agua, a su gestión por parte de los poderes públicos, a su eficaz reparto, a controlar y limitar los excesos y despilfarros de administraciones, empresas y ciudadanos en general. Es importante todo esto, pues toda la humanidad depende del agua potable para seguir viviendo. Está claro que debemos buscar modos sostenibles de vivir, que sean respetuosos con el medio ambiente y que cuiden de un bien básico, escaso e imprescindible como es el agua.
En Zaragoza, que tienen experiencia sobre el tema por la Exposición Universal de 2008, próximamente se celebrará una conferencia mundial sobre este elemento esencial. 
Esperemos que en este año, las nuevas tecnologías vayan llegando a todos los países y que disminuya en la medida de lo posible la brecha digital que se ha abierto en los últimos años entre unos pocos países, en los que la mayor parte de la población tiene acceso a la tecnología, mientras que en otros, sólo unos pocas personas privilegiadas tienen acceso a ella.
Centrándome en el país en el que vivo, desearía que 2013 fuera el inicio de la recuperación económica. Para ello se tendrían que volver a hacer las cosas con sentido común optimizando los recursos, pero sin unos recortes tan abusivos en los servicios públicos, sin restringir derechos y sin deteriorar más las condiciones laborales de las personas asalariadas.
El paro es ese gran problema que está enquistado en nuestra sociedad y que los políticos de uno u otro signo no han sabido dar una respuesta acertada. Es obvio que un país no se sostiene con una tasa de desempleo del 26%, pues no contar con ese capital humano que se infrautiliza o se minusvalora o se ve obligado a emigrar, es el mayor error que podemos cometer. No se trata de que haya más empresarios (¿acaso no hay aquí tantas empresas como en Alemania?), sino de que todas las personas puedan encontrar un lugar productivo dentro de la sociedad, con un puesto de trabajo estable, con una remuneración justa y unas condiciones dignas. Aunque no soy muy optimista, es lógico que desee fervientemente que en 2013 todas las personas (cientos de miles) que perdieron su trabajo, lo recuperen y se creen nuevos puestos para la gente más joven.
Sin menoscabar los legítimos derechos de autor, que es el sustento de los creadores, sería deseable que en este año la cultura llegara a todas las personas. El arte, la literatura, la música, el cine, el teatro... Todos estos ámbitos culturales han de ser para el pueblo en su conjunto y no sólo para las élites pudientes.
Ojalá que se frene el drama de los desahucios a personas que de buenas a primeras se vieron sin ingresos (cambiado radicalmente sus condiciones personales por perder su empleo), por parte de ciertas entidades que paradójicamente han tenido que ser reflotadas con fondos públicos. Esperemos que en 2013 todas las personas puedan tener un techo bajo el cual poder resguardarse o, más bien la vivienda digna a la que la propia Constitución nos dice que tenemos derecho. Es bien triste que muchos jubilados tengan que mantener con su pensión a hijos y nietos, como nos recuerda Fofito con su anuncio. Que nadie nos robe el sentido del humor, la ilusión, ni las ganas de vivir.
También desearía que las tensiones nacionalistas se fueran calmando, pues las fronteras artificiales nos empequeñecen, pero el diálogo y la cooperación nos engrandece como seres humanos.
Me preocupa que se pueda concentrar el control de los medios de comunicación por parte de un solo grupo empresarial guiado por un único poder económico, lo cual acabaría con la pluralidad informativa y las noticias llegarían a los ciudadanos tergiversadas o claramente manipuladas, lo cual no sería tolerable en un país democrático. 
Espero que en 2013 se cuide y se fomente la EDUCACIÓN de nuestros niños y jóvenes, pues no hay sociedad que se precie que no dedique gran parte de sus recursos a desarrollar los talentos y capacidades de sus ciudadanos. Ellos son el presente y el futuro de nuestra sociedad. La educación pública es la de todos y debe ser una prioridad para los gobernantes, que deben asegurar mediante un sistema educativo duradero (fruto del consenso), su calidad, su independencia con respecto a ideologías y creencias, su gratuidad y su universalidad. No habrá una reforma verdadera si no cuenta con el visto bueno de la mayor parte de la sociedad o si únicamente sirve para deteriorar aún más las condiciones laborales de muchos docentes. Y es que la “marea verde” amenaza con desbordarse. Un grupo de estudiantes de la universidad de Valladolid (de alternativa Universitaria) nos cuenta lo que pasa en la enseñanza pública basándose en el spot del genial payaso antes mencionado:



Es evidente que los ciudadanos ya no sólo no nos fiamos de los políticos, sino que además ya los consideramos un grave problema. Creo que sería muy positivo que en 2013 o en los próximos años se haga una restructuración de la política con las siguientes premisas:
- Los casos de corrupción habría que perseguirlos y penalizarlos de verdad en base a la Ley, caiga quien caiga. Que el que se haya enriquecido a costa de los ciudadanos tenga que devolver lo robado y cumplir una condena justa.
- El salario de los políticos debería estar homologado al de un médico o al de un profesor. Se deberían eliminar los privilegios tienen en relación a su pensión vitalicia, pues tendrían que cotizar en toda su vida laboral de la misma manera que el resto de los ciudadanos. La política ha de ser un servicio puntual, no una profesión permanente. Estas medidas en la práctica supondrían que la mayoría de los que se quedaran temporalmente como nuestros legítimos representantes, lo harían por verdadera vocación de servicio a los ciudadanos, no para aprovecharse de sus cargos a costa del dinero público.
- El tiempo en los cargos públicos debería estar limitado a dos mandatos, estando sometidos permanentemente a una evaluación objetiva de cada una de sus decisiones, debiendo al final rendir cuentas ante los ciudadanos de los errores de su gestión, promesas incumplidas, enchufismo, etc. Para lograr una verdadera regeneración democrática, nadie debería permanecer más de diez años en política ni en ningún cargo público.
- Los ministros, directores generales y demás altos cargos deberían ser personas muy experimentadas del ámbito que han de gestionar, preferentemente funcionarios de carrera. Por ejemplo debería ser ministro de sanidad un médico o una persona que ha estado muchos años vinculada a la sanidad, pues para mandar en un determinado gremio, hace falta conocerlo exhaustivamente y tener muy presentes a los mejores profesionales de ese ámbito.
- Reduciría a su mínima expresión el papel representativo de la Corona y controlaría mucho más los fondos que se le asignan (homologando el salario del Rey con el del Presidente del Gobierno). Aunque, sinceramente creo que sería interesante debatir abiertamente si un país como España necesita de la realeza o si es un gasto innecesario en los tiempos actuales.
- Eliminaría las diputaciones provinciales pues sus funciones podrían ser asumidas por otras administraciones (local y autonómica).
- Eliminaría el Senado, pues sus funciones las podría asumir el Congreso de los Diputados.
Al margen de la política, creo que entre todos debemos seguir saliendo a la calle para reivindicar lo que nos pertenece, dar ideas, ofrecer soluciones, sumar iniciativas, aportar opiniones que sirvan para mejorar la sociedad. Cuando termine este año, posiblemente quede mucho por hacer, pero si nos mentalizamos de que podemos cambiar y mejorar el sistema económico y social, seguro que tarde o temprano lo lograremos.


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